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martes, 17 de noviembre de 2015

Sàbato


"Muy a menudo compruebo que todo es opinable, y alguien que comenzò antes de ayer puede hablar tanto como otro cuya trayectoria està largamente probada en la vida del paìs. Y su opiniòn llega a ser clasificatoria, y no tiene siquiera que demostrarse. La llamada opiniòn pùblica es la suma de lo que se le ocurre a quienes, en esos minutos, pasan por la esquina elegida, y conforman el mìnimo universo de una encuesta que, sin embargo, saldrà a grandes titulares en los diarios y los programas de televisiòn. Las preguntas que suelen hacerse son de una torpeza que pondrìan frenètico a Sòcrates, que las colocò en el lugar de quien ayuda a dar a luz"
Ernesto Sábato

Entedemos que hoy, en un ocaso y en una penumbra, la sustancia de lo que conocemos no alcanza para dar opiniones, y es común, decir por decir, como estas palabras por caso, esto si y esto no. Entonces bien sabemos que lanzar una moneda al aire con los condimentos de nuestras ocurrencias, bien pueden ser leídas u olvidadas, pero 1000 veces se ha dicho, publicar y plasmarlo al aire -este aire que necesita lectores o veedores- es más fácil que poner la pava al fuego para tomar unos mates. Pasan días de aventuras y tardes de playa o de calor citadino, en donde este delironauta intenta prolongar el mutismo.
Pensar- ese aire inalcanzable en estos tiempos velocísimos- es la búsqueda; pero no como compromiso momentáneo con aires de dotado, no sin inmiscuírse en cada cosa que nos importa (en este febrero que tanto nos importan las palabras de los adultos hacia los niños, el traslado de sus miedos y sus peores defectos: padres que llaman imbéciles a sus niños porque sí, hombres que se insultan por el roce de sus autos, parábola de instrucciones para dar cuerda al reloj de Cortázar trasplantada al ahora)- pensar sin hacerse mala sangre pero sin olvidar las palabras de Sábato con las que iniciamos esta entrada.
Las opiniones publicas somos cada uno de nosotros y nuestros desconocimientos, cimentando un cúmulo de certezas que gobiernan nuestros diálogos y elecciones que tal vez darán fruto a decisiones; y todo eso, toda esta frase, apoyada sobre bases de...nada.
Un intento de nota de febrero gobernada por el sol y acompañada por lectura de no-verano, sino por palabras como las de don Ernesto, llenas de un opinable que nos ha dejado sumidos en dudas, felices dubitaciones para el regocijo de la más bonitas de las marañas: la pregunta y la repregunta, el cerciorarse y el refutarse, la construcción. Gracias a todos los de nuestro ahora, a lectores como Ximena que han planteado un ida y vuelta al mejor estilo de los viejos camaradas de cartas y cuestionamientos, esos pequeños univesos donde nos apoyamos en el otro para encontrarnos, para señalar caminos y para seguir otros, gracias a amigos como Cristian, que permanentemente acercan datos - el stencil de la bicicleta; nos gustaría que subas el post como comentario para que cada uno lo hojeé a piacere Cris- gracias a los que con sus comentarios y sus pequeñas historias enriquecen estas mismísimas palabras, y a los amigos que van y vienen por los caminos como Gustavo, Lucas, Mariel y Mariano, que nos comunican y transfieren sus andanzas, y a las dudas las palabras y los que escriben y predican en vida lo que ponen sobre el papel


Y tampoco hacia arriba, pues corremos riesgo que la estupidez se nos caiga encima

viernes, 15 de abril de 2011

Trópico de Miller




Trópico

Recuerdo un actor anónimo en un teatro de la cadena Keith que probablemente fuera el hombre más loco de América, y puede que no sacara más de cincuenta dólares a la semana. Tres veces al día, todos los días de la semana, salía a escena y mantenía al público embelesado. No hacía un número…simplemente improvisaba. Nunca repetía sus chistes ni sus acrobacias. Se prodigaba y no creo que fuera un drogón. Era uno de esos tipos que nacen en los maizales y su energía y su alegría eran tan impetuosas, que nada podía contenerlas. Sabía tocas cualquier instrumento y bailar cualquier paso, y era capaz de inventar una historia en el momento y alargarla hasta le final de la función. No se contentaba con hacer su número, sino que ayudaba a los demás. Se quedaba entre bastidores y esperaba el momento oportuno para irrumpir en el número de otro tipo. El solo era el espectáculo entero y era un espectáculo que contenía más terapia que todo el arsenal de la ciencia moderna. A un hombre así tendrían que haberle pagado el sueldo que cobra el presidente de los Estados Unidos. Tendrían que echar al presidente de los Estados Unidos y a todo el Tribunal Supremo y poner a gobernar un hombre así. Aquel hombre podía curar cualquier enfermedad del catálogo. Además era la clase de tipo que lo haría por nada, si se lo pidieran. Ese es el tipo de hombre que vacía los manicomios. No propone una cura…vuelve loco a todo el mundo. Entre esta solución y el estado de guerra perpetua, que es la civilización, sólo hay otra salida…y es el camino que todos tomaremos tarde o temprano porque todo lo demás está condenado al fracaso.

El tipo que representa esa única salida tiene una cabeza con seis caras y ocho ojos; la cabeza es un faro giratorio, y en lugar de una triple corona encima, como podría perfectamente haber hay un agujero que ventila los pocos sesos que hay. Hay pocos sesos, como digo, porque hay poco equipaje que llevar, porque, la vivir en plena conciencia, la sustancia gris se convierte en luz. Ese es el único tipo de hombre que podemos colocar por encima del comediante; ni ríe ni llora y está por encima del sufrimiento. No lo reconocemos todavía porque está demasiado próximo a nosotros, justo bajo la piel, en realidad.

Cuando el comediante nos acierta en las tripas, ese hombre, cuyo nombre podría ser Dios, supongo, si tuviera que usar un nombre, habla claro. Cuando toda la raza humana esta desternillándose de risa, riendo tanto que llega a doler, quiero decir, entonces todo el mundo va por buen camino. En ese momento todo el mundo puede ser lo mismo Dios que cualquier otra cosa. En ese momento se produce la aniquilación de la conciencia doble, triple, cuádruple y múltiple, que es lo que hace que la sustancia gris se haga un ovillo de pliegues muertos en la coronilla. En ese momento puedes sentir realmente el agujero en la coronilla; sabes que en otro tiempo tenías un ojo en ella y que ese ojo era capaz de captar todo a la vez. Ahora el ojo ha desaparecido, pero cuando ríes hasta que se te saltan las lágrimas y te duele el vientre, está realmente abriendo la claraboya y ventilando los sesos. En ese momento nadie puede convencerte para que tomes un rifle y mates a tu enemigo. Nadie puede convencer a nadie para que abra un mamotreto que contenga las verdades metafísicas del mundo y lo lea. Si sabes lo que significa la libertad, la libertad absoluta y no la libertad relativa, en ese caso debes reconocer que eso es lo más cerca que puedes llegar a estar de ella. Si estoy en contra del estado del mundo no es porque sea un moralista…es porque quiero reírme más. No digo que Dios sea una gran carcajada; digo que tienes que reír con ganas antes de que puedas acercarte lo más mínimo a Dios. Mi exclusivo fin en la vida es llegar cerca de Dios, es decir, llegar cerca de mí mismo. Por eso es por lo que no me importa el camino que tome, Pero la música es muy importante. La música es un tónico para la glándula pineal. La música no es Bach ni Beethoven, la música es el abrelatas del alma. Te hace tranquilizar terriblemente por dentro, te hace tomar conciencia de que hay un techo para tu ser.


jueves, 6 de enero de 2011

Comestible


¿Porqué creer en dioses?
es más fácil creer en aquello que no se ve, en lo imposible para el hombre, que creer en la humanidad misma; sobradas pruebas, a ellas podemos remitirnos; mientras tanto un sinfín de pequeñas felicidades que se deslizan invisibles buscan arremolinarse desde ese incógnito y entonces -como ahora a mí- te atrapan sin dejar rastros. Las llamo asesinas de tristezas, electrones y protones, toda esa vieja discordia. En esta ocasión ganan las buenas, así sin pruebas, con un dejo de sentirse en la nubes. Todo esto mientras escuchamos a Billie Holiday y me cuentas sobre Piaf, dos yonkies en éxtasis juntas, cíclicas felicitas en una Nueva York desmadrada que nunca veremos.
¿Porqué incendiar el alma de repeticiones?, ayer me encontré con una vieja conocida del pueblo, aún mantiene su empleo; bien y mal por ella, supongo que ella sólo nota lo primero.habló de pasar a cebarme unos mates y ponernos al día, eso significa que yo hablaré para contarle mi vida de los últimos 5 años, mis cientos de días cambiantes. quiere decir hablar sobre los viajes las cárceles y todo el papelerío burocrático de la recopilación de una vida que a otros ojos (ojos oblicuos de aburrimiento) se percibe emocionante; como las películas, un poco de sufrimiento aquí y un poco de movimiento por allá, diferentes formas de vida, la alquimia que ella decidió olvidar antes de conocer siquiera. ese cóctel incesante, a otras miradas manantial, es para mí solo la sumatoria de cosas que debían pasar, y pasaron; pensándolo así, desapegado, creo haber realizado el camino inverso del tao: uno adquiere la sabiduría de lo inevitable y su puesta a punto para ascender con el espíritu e invocar a la aceptación de lo acontecido. ¿Eso es el Tao?, muy bien. No es el caso, aquí el desdén sobre lo sucedido es un profundo bolso de olvido donde ya están encerradas la melancolía y la frustración -parientas cercanas de caracteres opuestos-, también en esa bolsa caminan desesperados por salir, el enojo la ira y la paranoia.
En mi caso o en el de miles el antídoto puede ser distinto y llevar un nombre muy común: Roma. amor por la vida todo o por lo seres que nos rodean, amor al dinero ¡Por supuesto!, amor por las drogas y el evangelio, sueños de posgrado y sólo de calmar el hambre, querer por los viajes y por el hastío, casamiento con la tv o la mediocridad,ahí está todo. Dénle un hueso al perro y este le dirá amarlo hasta rasgarlo, y así a otro paso.
.Billie, por suerte, sigue cantando, night and day y la vida contigo.

lunes, 16 de agosto de 2010

Editorial Bicicletista

Manuela D empezò repartiendo pequeñas esquelas para sus amigos con sus impresiones de la bicicleta y el mundo, la visiòn del que para la pelota y luego hace el pase -en este caso del que frena y luego inventa su propia rodada-. Con el tiempo la pequeña carta sellada con una pegatina acorde, terminò por transformarse en la Revista Bicicletista.
Aquì transcribimos una de las cartas con que Manuela sienta precedente. A ver:

Crisis bicicletista, sobre la noche y otras nostalgias.

A los que el sentimiento se les vuelve pasiòn,
Quedando a la merced de dicho desequilibrio.

Informes novedosos indican que la C.C.P (Congreso Constituyente del Pedaleo) ha encontrado en el fondo de la casa de la suegra de la mujer de uno de los integrantes, en el patio, que vino con la casa que le habìan alquilado a una conocida, que èsta se la habìa alquilado antiguamente a unos franceses, que venìan de Italia, que eran hijos de unos Yugoslavos, unos manuscritos en fibra azul, guardados en una bolsa de Coto, con anotaciones bicicletìsticas.


Trata de una pionera del bicicletismo polìtico y revolucionario, es màs, la ùnica pionera de dicha disciplina, es màs, son los ùnicos manuscritos que ha encontrado la C.C.P hasta ahora. Es màs, los encontraron de casualidad, lo sacaron de adentro de la boca de un perro llamado "Manchita", ejemplar insoportable y destructivo.

Lo que se dedujo es que la autora de estos textos enterrados misteriosamente por alguna razòn, aùn vive, aunque a nadie le importò encontrarla, " y bien hicimos" , aseguran los que vieron los manuscritos. La pàgina nùmero veintidòs fue una de las pocas que se rescatò entera, se titula "Crisis Bicicletista, sobre la noche y otras nostalgias" y chamuya lo siguiente:

"¡¿En bici a esta hora?! ¡¿A esta hora en bici?! ¡¿Hasta allà en bicicleta, estàs loca?! ¡¿Sola?! ¡¿Y en bici?! ¡¿Tan lejos en bicicleta?! ¡¿Por esa zona en bicicleta?! ¡¿Con esta lluvia en bicicleta?! ¡¿Con este sol en bicicleta?!, con este frìo , con este viento, con este barrio, con este paìs, con estos polìticos, con esta sociedad, con este clima, con este fin del mundo maya, con esta vida que tenès, con estos amigos , y este trabajo y esta angustia, y esta irresoluciòn de las cosas, este progreso lento y demorado, con esta necesidad de superarse y explicarle al mundo lo que quiere uno, lo que siente, lo que le pasa, maldita seas!

No sè si este mundo se està yendo a la mierda o yo me estoy yendo a la mierda, o en el peor de los casos, que los dos nos estemos yendo a la reverenda mierda. BLum, Blum, està muerto.

A ver mamà, a ver señora, a ver hombres, a ver hermanos, a ver gente que se asusta al descubrir que el bicicletista anda en bicicleta siempre y a todos lados. ¿No se dan cuenta que asì no se puede hacer el cambio? ¿No se dan cuenta que atemorizados y atemorizàndonos nos quedamos atrincherados en nuestros refugios-casas, mirando la tele, tragando los fideos con la boca abierta por el efecto de la caja boba? ¿ Por què en vez de quejarse que el barrio es una porquerìa no salen a las calles a tomar mate y hablar con los vecinos, y copar la esquina, y cuidarse, entonces volver, a los tiempos sin candado y puerta sin vuelta de llave?. Es imposible, pero no es imposible, en todo caso es lejano, en todo caso no nos quedemos metièndonos los dedos en la nariz. Si todos los bicicletistas del barrio salieran a pedalear por las noches serìamos muchos bicicletistas andando por las calles desoladas de la noche. Al ser muchos no serìa desolado. Si la gente que le gusta pasear al perro lo hicieran por las noches, estos se toparìan con los bicicletistas. Y si a la gente se le canta el orto salir con su familia a tomar un helado a la noche, ya habrìa en nuestro barrio: bicicletistas, peatones y familias yendo a tomar helado. Y asì otros, y asì otros màs. Entonces serìamos los del barrio en la noche. ¿Y porquè en el dìa sì y en la noche no? ¿Por què la gente se atrinchera de noche?

Si no conquistamos a la noche, la noche no es nuestra, es de otros. Si no sabemos ni quien carajos vive al lado de nuestra casa, no somos un barrio, somos fragmentos. Si no nos movemos en bici porque tenemos miedo, saquèmoslo o aguantèmoslo, -es recomendable la primera pero se empieza por la segunda-. Si nos quejamos, quejèmonos por el sacrificio que nos cuesta hacer las cosas y no porque no las podemos empezar a hacer.
Todos los bicicletistas que tengan ganas de de andar en bicicleta por las noches deberìan hacerlo, todos los que no anduvieron de noche deberìan probarlo. Y nos pueden robar, y nos pueden violar, y pueden matar gente inocente, a gente que queremos, a gente que amamos, y nos pueden matar a nosotros mandàndonos a rendir cuentas con el señor, "discùlpeme humano, pero ustè tiene mas cuenta en el debe que en el haber". Pero estas cosas nos pueden pasar a cualquier hora del dìa, en cualquier lado. El destino no es zonzo y nosotros nos creemos demasiado pillos.

Yo me mantengo despierta en mi bici -caballerìa de elite-, con el viento y la luna de testigos, que andarè hasta que me aplaste un auto, me pegue un palo o me tiren una bala en la cabeza. Que los valientes alguna vez fueron cobardes y que si morimos, leales hijos de la calles, morimos en brazos de nuestras bicicletas.
La calle es nuestra.
Donnet, L. M

Doña Marìa, la bici de Manuela.
Palabras de quien vive, proyecta y hace.

Mas de esta autora bicicletista en su blog: http://la-revista-bicicletista.blogspot.com/

martes, 9 de febrero de 2010

El mar, Berger y Sartre


Nos fuimos al mar por unos mates y soles. un poco pedaleando y otro poquitito en tren. Allí nos acercamos a lo que nos gusta, el imaginario de una huerta orgánica, las variettés con olor a esfuerzo y llenas de tambores y playa, los paseos alucinantes por viveros y bosques, nos llenamos del contacto con la tierra buscando el aprendizaje, compartiendo con los amigos -Lucas, Mariel, Matías-, los vimos treparse a los árboles arrimándose el pecho a la vida, nos vimos jugando en el agua de nuestro mar atlántico de agua fría, nos devolvimos al sol cual lagartos gozando en cualquier carrtera desolada con 40 grados de temperatura y sin la elección de la sombra, recojimos y descubrimos verduras en nuestros pequeños terrenos y hicimos las ensaladas más sanas que estos delironautas hemos comido en unos buenos años; como en la foto se aprecia, la costumbre rioplatense del mate vino a nuestro encuentro mientras los Oniriciclos tomaban sombra, porque dicen- sabios- el fuerte sol les afecta su tostadura de caños, sus colores victoriosos en amarillo y naranja propios.
¿Y como nos arriman las andanzas a este blog cíclico?, es que Fran me propuso la costa y el horizonte marítimo como recuerdo de otros continentes, tal vez si uno mira lejitos lejitos encuentre la punta de la Africa que nos mira, al pescador moreno en Namibia y la muchacha de Guinea Ecuatorial-sueños y anhelos de donde alguna vez, también circularán los delironautas-
Y el como de un viaje mucho más corto empezó con el tren que circula la provincia de Buenos Aires y en el que -nunca faltan- se expresan la desazón de los continuos estados ausentes que nos gobiernan (ni este ni el anterior ni el que vendrá,sino nosotros desencontrados), y sino vea la forma de protesta sin 0800 que valga:



De todas las maneras y con el viejo credulismo de muchos sobre que los trenes son lentos (muy) , cuando en realidad se debe a que se privatizaron los trenes en sí y no las vías, por lo cual las refacciones datan del tiempo santo ido, y entonces ¿para que correr y descarrilar? se pregunta el maquinista.
Estábamos en otras cosas y sino la consabida caída en la crítica sin construcción.
Entonces, unos y otros, cíclicos y de a pie, llegamos al sol de la costa, y bajado el Oni de los trenes, me subí pronto a las ancas de mi bello compañero y allí nos fuimos pedaleando la Mar del Plata, una especie de Buenos Aires playera que encuentra sus propias reglas y horarios con esos sufrientes en camino a las playas, que acarrean, a saber: sombrillas, reposeras, gorros, heladeritas pórtatiles ( a su vez cargadas con sanguches jugos gaseosas cervezas frutas, algún tomate perdido, mas cervezas, helados y más degustibles), también llevan palitas y baldecitos de juguete, libros (oh!), paletas, pelotas, diarios (para qué para qué para qué), agendas, teléfonos móviles, llaves, esterillas, toallas, toallones, notebooks, netbooks, mudas de ropa, cuando no carpas -pobres compañeras de viaje que se frustran de ver como sólo terminan siendo usadas de adminículos veraniegos pero nunca armadas frente a paisajes desconocidos o tal vez desprovistos de gentes alrededor de-. También arrastran bronceadores, lapiceras anteojos de sol y de lectura, barrenadores, agua mineral (ah sí, ya lo dije, pero más de uno lleva una dos y tres), y cuando no los autos(4x4) transportadores todas esas cosas terminan encallando en las puertas mismas de nuestro mar, para así y con todo eso, puf, los delironautas ahuecamos el ala haciendo mutis por el foro porque no queremos llegar a una oficina de juegos y deportes diagramados, ah sí! prohibido ingresar con mascotas y cuidado con usar las "bajadas exclusivas" de los balnearios de carpas de alquiler por la módica suma de 2000 pesitos el mes- y no pesetas.

#4%&?¡)(/$&"#" garabatos separadores, a mejor idea...

John Berger, (artista: pintor, escritor, fotógrafo) escribe en su libro-ensayo sobre la vida de un médico rural de Gran Bretaña:

¿Por qué nos parece que cambia la forma de pasar el tiempo? ¿Cuál es la diferencia entre un niño y un adulto al respecto?. Sartre nos ofrece una clave acerca de como llegar a alcanzar un sentido de aventura dada la plena conciencia de la naturaleza del tiempo. Así describe Sartre la vida de adulto:"Cuando uno vive, no sucede nada. Los decorados cambian, la gente entra y sale, eso es todo. Nunca hay comienzos.Los días se añaden a los días sin ton ni son, en una suma interminable y monótona. De vez en cuando se saca un resultado parcial; uno dice:hace tres años que viajo. Tampoco hay fin, nunca (nos) abandonamos de una vez a una mujer, a un amigo (a) una ciudad. Y además todo se parece: Shangai, Moscú, Árgel al cabo de quince días son iguales. Por momentos -rara vez- se hace el balance, uno advierte que está pegado a una mujer, que se ha metido en una historia sucia. Dura lo que un relámpago. Después de esto empieza de nuevo el desfile, prosigue la suma de horas y días. Lunes, martes, miércoles. Abril, mayo, junio. 1924, 1925, 1926".
Dice Berger que Sartre compara esta vida con el "sentimiento de aventura ocasional". Este sentimiento no tiene nada que ver con los acontecimientos. Es una forma de conciencia exaltada que da una sensación de orden -y, por consiguiente sentido- al hecho mismo de la existencia y sus limitaciones.
Sigue Sartre:"Decididamente ese sentimiento de aventura no procede de los acontecimientos: ya tenemos la prueba. Más bien es la manera de encadenarse los instantes. Creo que esto es lo que pasa: de pronto uno siente que el tiempo transcurre, que cada instante conduce a otro, este a otro y sucesivamente, que cada instante se aniquila, que no vale la pena intentar retenerlo, etc. Y entonces atribuímos esta propiedad a los acontecimientos que se presentan en los instantes; lo que pertenece a la forma lo referimos al contenido.
Se llama así, si mal no recuerdo, a la irreversibilidad del tiempo. El sentimiento de aventura sería, simplemente, el de la irreversibilidad del tiempo. Pero ¿por qué no lo tenemos siempre?"

Luego de Berger y Sartre - cada cual tome sus frases o no, o no esté leyendo ya la entrada de este blog- me quedé con algo, "de pronto uno siente que el tiempo transcurre..." y ese de pronto a mí me devuelve esa cosa de niño, que como luego dice el autor, el niño es plenamente consciente sobre lo irreversible en el tiempo. y uno a veces parece olvidarlo, salvo para aquellos que, al aburrirse constantemente, lo tienen presente en forma de sufrimiento.


Y sintiéndome fluyó la asociación con el Oniriciclo - una bella opción a la bicicleta madre- Andar con Oni Fran es saborearse niño, plenamente ebrio de realidades en un mundo invencible de otros pequeños y los juegos y la imaginación y los juguetes. Saludar y ser saludado como vecinos de siempre, soñar con soñar, amar sin medias tintas, odiar con llanto pero olvido. Y entonces todas estas opciones de pensamiento que nos ofrecen los dos escritores, la dureza de la comprensión de adultos ya integrados a la rueda, mis palabras acertadas o no -pero al fin mis ideas- sobre una parte de la sociedad que se niega a liberarse e incorporar la palabra vacación como sinónimo de libertad, las fotos y los conflictos de transporte -dentro de miles de problemas más de un país latinoamericano-, me subo al Oni y regreso a ese encuentro con amigos sobre los árboles y a una ensalada cargada de ideas compartidas con Lucas (energía plus), y así la irreversibilidad del tiempo y el mar se hacen uno y hago la plancha en el agua flotando en dicha. y todos los problemas son problemas que jamás podrán hurtarnos el presente.

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