martes, 28 de junio de 2016

Caso Zerdan: Texto de la Profesora Leticia Lorenzo


Profesora Leticia Lorenzo: Absorto. Así he quedado al leer su bellísimo y tristemente certero texto acerca de una de las partes mas difíciles de mi vida que usted publicó en la página http://www.pensamientopenal.org.ar/
El asesinato de Ana cambió para siempre mi existir, una frase que de tan hecha pareciera no tener eficacia; pero muy a mi pesar, así fue. Nunca, jamás, recuperé el recuerdo de mi propia vida en Libertad jurídica; he intentado en vano reestablecer mis elecciones de niño y adolescente sobre la vida cotidiana y todo lo que... me rodea, tratando de percibir aquellas elecciones de mi camino, antes que esta gran cicatriz en mi alma tomara toda mi memoria, y me orientara a saberme un Ser obligado a defenderme. El brillante inicio de su publicación: "Póngale usted que tiene que operarse. Nada demasiado grave. Póngale que tienen que ponerle una prótesis en la rodilla. Le avisan en 1999 que tienen que hacerle la operación. Por cosas que usted nunca entenderá, lo operan recién en el 2008 (sí: 9 años después)" , cuenta de una manera tan habitual todo lo que siento profundamente arraigado en mi interior: - un sufrimiento burocratizado que no puede jubilarse -
 Aquí parte del texto:

"Póngale usted que tiene que operarse. Nada demasiado grave. Póngale que tienen que ponerle una prótesis en la rodilla. Le avisan en 1999 que tienen que hacerle la operación. Por cosas que usted nunca entenderá, lo operan recién en el 2008 (sí: 9 años después). Y cuando lo abren para ponerle la prótesis… se dan cuenta que todo fue un error y que no precisa operación!!!! Después de tantos años de angustia, usted es feliz porque en definitiva es bueno saber que no va a tener problemas y que su rodilla está bien después de todo. Pero esa felicidad le dura poco porque un buen día lo llaman y le dicen que pese a que no le encontraron ningún mal, lo tienen que volver a abrir. Y esto va a pasar en 2016 (sí: 8 años después de la primera operación y 17 años después del diagnóstico!!!!!). Pero los médicos deciden, llegado el día de la operación, que para estar seguros de lo que tienen que hacerle antes de intervenirlo van a ver la operación que le hicieron en 2008, que quedó registrada en video. Y aun cuando viendo la operación (cosa que a usted le parece bastante rara) los médicos se dan cuenta que no tiene nada y no necesita nada, deciden abrirlo igual.
Si yo relato esto con relación a la salud de una persona, suena a ficción y cualquiera se indignaría en dos segundos. No me imagino a un médico participando en la operación de 2016; mucho menos me imagino que precisara ver la operación anterior para constatar lo que tiene que hacer. Y aún en esa ridícula situación, me resulta imposible pensar que habiendo hecho eso, y constatado que no tiene nada que hacer, insista en abrir a la persona de todas formas.
Esa es la historia de un proceso judicial. Es la historia del proceso contra Juan Carlos y Juan Manuel Aguirre Taboada por el homicidio de Ana Zerdán, en la provincia de Río Negro. El homicidio ocurrió en 1999, el juicio contra los dos acusados se desarrolló en 2008 (entre el 99 y el 08 los acusados estuvieron un buen tiempo en prisión preventiva) y el caso terminó con una absolución para ambos. EN 2009, el Tribunal Superior de Justicia de Río Negro anuló el juicio y dispuso uno nuevo que inició este año 2016. Todo es tan extraño que insulta. Insulta a los familiares de la víctima, sin dudas, que 17 años después no encuentran una respuesta real del sistema judicial. Insulta a los acusados, cuya vida (qué duda cabe) ya fue destrozada en este proceso. Insulta a los ciudadanos y ciudadanas de Río Negro (hay quienes prefieren no sacar cuentas, pero imagine el lector cuánto ha salido este proceso judicial sin resultados jurídicos y con tanto daño hecho por doquier). E insulta también a los menos “afectados”: los que (ingenuos nosotros!) creemos que el sistema judicial puede tener alguna utilidad y que el poder penal puede ser utilizado en forma racional. Y peor aún: creemos que hay algunas reglas que deben respetarse para garantizar un juicio adecuado a la Constitución (ya que, no lo olvidemos, la Constitución es nuestro contrato de convivencia social, ¿no?)

Pues bien. Resulta ser que desde la visión ingenua del mundo, para acusar a una persona en un juicio, debe existir un mínimo de razonabilidad de la prueba que permita afirmar que esa persona ha participado en el delito. Piense el lector que la víctima que ve a una persona acusada en juicio, genera una legítima expectativa de condena. No queremos generar falsas expectativas. Piense también que la persona que es acusada en un juicio cargará con ese estigma independientemente de los resultados que surjan del debate. No queremos estigmatizar a las personas sin un mínimo de prueba. Según sabemos, la única prueba directa en contra de los acusados en este caso era un rastro que se encontró en la mochila del baño donde apareció el cuerpo de la víctima. Pero ya en el 2008 se determinó que ese rastro no le correspondía a ninguno de los acusados. Sucedió que dos peritos de la Gendarmería llegaron a decir que le correspondía a uno de ellos. Pero en el juicio se demostró que no sabían de dactiloscopia y que el peritaje no tenía rigor científico. Así lo dijeron otros cinco peritos de otra dependencia policial (incluida la Policía de Chile) y los propios jueces en la absolución que, incluso, señalaron expresamente que la causa había sido direccionada en contra de los acusados. Podría justificarse la realización del primer juicio: después de todo fue en ese contexto cuando quedó en evidencia la debilidad de esa prueba. ¿Todos los sucesos posteriores? Injustificables.
Desde la visión ingenua del mundo, otra característica de los juicios es la INMEDIACIÓN de las partes con los jueces y de los jueces con la prueba: queremos que quienes presentan el caso (acusación y defensa) lo hagan en forma directa frente a los jueces; y queremos que el soporte que apoya la presentación de las partes (la prueba) sea presentada “en vivo” a los jueces. Y acá nos encontramos con el dislate mayor: en el segundo juicio de este caso (17 años después de sucedido el hecho) los jueces se han dedicado a… (aquí deberían sonar los redoblantes) VER LOS VIDEOS DEL PRIMER JUICIO. Aparentemente se ha decidido que para determinar si los acusados son culpables o no culpables, lo que hay que hacer es volver a ver el juicio original, en el que un tribunal ya tomó una decisión (por la absolución). Y también se ha decidido que pese a no intervenir la querella en este segundo juicio (¿alguien con tino quizá?) no hay ningún problema en ver las intervenciones de la querella en el primer juicio. ¿El rol de las partes en este segundo juicio? En algún momento el fiscal (quien aparentemente no estaba al tanto del caso y asistió a las audiencias a tomar anotaciones sobre lo que veía en los videos…) encontró a un amigo poco querido por el sistema judicial: el sentido común, y anunció que el rastro (aquella prueba original que vinculaba aparentemente a los acusados con el hecho) no puede ser considerado; sin embargo, a partir de ese anuncio decidió “salir a investigar” y pidió la suspensión del juicio para evaluar qué testigos presentar. El defensor, por su parte, abandonó varias veces la audiencia de juicio porque tenía otras audiencias programadas (y se ve que “la película” que estaban viendo junto al fiscal y el tribunal no era tan cautivante como para quedarse). ¿Posibilidad de confronte con la prueba? Imposible: no puede examinarse ni contra examinarse un video. ¿Posibilidad de objeciones? Difícil, se pone play en el video y empieza a correr la función. Todo lo que hemos estudiado sobre el debido proceso y su implementación práctica a través de las herramientas de litigación, al tacho.
Lo más triste de este asunto es que (insisto) han pasado 17 años desde la ocurrencia de un hecho terrible para todos los involucrados y nadie tiene respuesta, sólo más dolor reeditado (y en video esta vez). También resulta triste que quienes participan en esta pantomima denominada juicio, no son personas ignorantes, desinteresadas o desidiosas. No los conozco a todos pero sí a algunos y sé de su compromiso con una mejor justicia. Eso sí: es sumamente doloroso constatar que ese compromiso es una militancia de salón que parece no influir en nada en la tarea diaria. Muchas cosas podrían observarse desde el “litigio forzado” del caso y la vulneración de todo el sistema de garantías procesales; muchas también podrían señalarse desde la preferencia permanente de nuestros sistemas judiciales por patear la pelota hacia adelante para librarse momentáneamente de dar la cara ante los protagonistas (los familiares de la víctima en este caso) y reconocer que el accionar judicial fue un fiasco. Prefiero cerrar retomando el tema de la separación entre la militancia y la práctica cotidiana de los actores judiciales, tomando prestada la primera parte de la cita 71 de “Derecho y Razón”, en la que Ferrajoli cita a Bentham diciendo mucho mejor y con más autoridad lo que aquí pretendo señalar: “Pero puede el hombre de leyes ignorar lo que es conocido por todo el mundo? Indudablemente, no. Sin embargo, hay que distinguir en él dos seres, extraños uno de otro: el hombre natural y el hombre artificial. El hombre natural puede ser amigo de la verdad; el hombre artificial es su enemigo. El hombre natural puede razonar con buen sentido y sencillez; el hombre artificial no sabe razonar más que con la ayuda de sofismas, suposiciones y ficciones. El hombre natural puede ir derecho a su objetivo; el hombre artificial no sabe llegar a él más que mediante vueltas infinitas. Y si le preguntaseis: ¿qué hora es?, ¿qué tiempo hace? Sentiría la necesidad de comenzar poniendo dos o tres personas entre vosotros y él, de inventar alguna ficción astrológica y de emplear algunas semanas o meses en escrituras y cuestiones preliminares. En el seno de su familia, el hombre de leyes vuelve por la fuerza del buen sentido a ese método simple del que se ha alejado, en el foro, por la locura de la erudición. No hay ninguno entre ellos tan atrapado por sus prácticas judiciales que las aplique a sus asuntos domésticos. Toma sus máximas junto con sus vestimentas ceremoniales y lo aparta todo al mismo tiempo. SI quisiéramos imaginarnos una idiocia – pero una idiocia triste e incomprensible – no tendríamos más que suponer un abogado inglés que quisiera llevar a la vida normal las ficciones, las reglas y la lógica del foro”.

¿Quien es Leticia Lorenzo?

Secretaria de la Escuela de Capacitación del Poder Judicial de Neuquén

Argentina. Abogada, de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Coordinadora de Capacitación del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP). Coordinadora de Estudios del Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA) 2008 - 2011. Consultora externa de la Vicepresidencia de la República de Bolivia (2006 -2008); Consultora del Programa Nacional de Acceso a la Justicia de Bolivia (2004 – 2006); Consultora del Equipo de Apoyo Técnico a la Reforma Procesal Penal boliviana en adecuación normativa, reforma institucional y de capacitación (2001 – 2004). Capacitadora del Centro de Estudios de Justicia de las Américas (CEJA) en temas vinculados a la implementación de reformas procesales penales en diversos países de América Latina; Capacitadora del Instituto de Ciencia Procesal Penal de Perú (INCIPP). Autora de las numerosas publicaciones referidas a la reforma procesal penal y la implementación de sistemas orales en la región.
Fuente: http://www.pensamientopenal.org.ar/la-profesora-leticia-lorenzo-opina-sobre-el-juicio-a-los-aguirre-por-el-homicidio-de-ana-zerdan/

miércoles, 8 de junio de 2016

Revista Anfibia, de la Universidad Nacional de San Martín

-“Mi vida ya no me pertenece”, dice Juan Manuel Aguirre Taboada. A los cuarenta siente que la justicia lo arruinó: fue acusado junto a su padre de asesinar a la bioquímica Ana Zerdán. A partir de ese momento, la rutina de este joven de clase media sin muchas preocupaciones, dio un giro inesperado. Se transformó en un reo perseguido por la Justicia: “Hace dieciséis años soy chivo expiatorio en una causa que desnuda, una vez más, la burocracia judicial”.


Así empieza la nota que  Tato Germán me hizo en septiembre pasado para la Revista de la Universidad Nacional de San Martín. Esa tarde noche, charlamos sin pausa con Tato, hasta bien entrada la madrugada; la idea desembocó en lo que se lee, un encuentro de 2 asiduos lectores con un tópico en el medio: un crimen sin resolver.-

En otra parte nos cuenta Tato: 
                                                Cuando pisó el Aeropuerto de Madrid-Barajas lo invadió una sensación de bienestar que pocas veces antes había sentido. Mientras esperaba despachar su equipaje, esa sensación se esfumó al ver que un grupo de policías se acercaba. Sintió el aire enrarecerse. Vivió esa detención como una escena cinematográfica. “Cuando veo la orden, decía que el pedido de captura lo pedía Juan Torres. La causa ya había pasado a los Tribunales de Cipolletti, o sea que Torres ya no era el juez de la causa. Sin embargo, el movimiento que ejecuta junto al abogado Pandolfi hace que la orden siga en pie, y una vez que estoy detenido no importa quien firmó la orden”. No tenía muchas alternativas más que firmar la extradición, y hasta que se aprobara debía esperar encarcelado. “El comisario del aeropuerto me dijo: ‘que mala suerte la suya, porque su orden de detención llegó recién ayer’. O sea que estaban esperando que saltara el registro en algún aeropuerto, porque viajando por América había cruzado un montón de fronteras, presentando documento y pasaporte, renovando la visa, y no había pasado nada”. Estuvo cuarenta días en la cárcel Modelo de Soto Real. Recuerda la primera noche como uno de los peores momentos de su vida. En la oscuridad de la celda, sufrió un ataque de pánico. Empezó a sentir un calor que lo quemaba, se quitó la ropa, abrió el grifo de agua y comenzó a mojarse el cuerpo. En un acto reflejo solo atinó a tomar un libro de Herman Hesse que había logrado escabullirse cuando le quitaron sus pertenencias. Se puso en puntas de pie junto al pequeño ojo de buey de la puerta por donde entraba un poco de luz, y empezó a leer el libro. “No se cuanto tiempo pasó, no sé si dos minutos o veinte. Pero en un momento me tranquilicé”. 

Gracias compadre Milleriano por la entrevista, la charla y la fuerza para que esta nota salga adelante. PURA VIDA!

jueves, 26 de mayo de 2016

Y las ciclovías donde están? .cipolletti, río negro


Llevarse a sí mismo en el impulso, arriba de cualquier vehículo son motor, nos predispone al esfuerzo consciente, donde el cuerpo toma la posta y nos lleva a elevarnos en nuestro bienestar,
Viviendo en Cipolletti los Oniriciclos nos encontramos con el mismo problema en las avenidas y accesos que bordean la ciudad, como así en el centro: la Falta de Ciclovías... pues ya sabemos que las bicisendas-marcas en el suelo- suelen no ser respetadas.
¡QUEREMOS CICLOVÍAS EN EL ALTO VALLE, EL CRECIMIENTO SOSTENIDO DEL USO DE LA BICICLETA ES INEVITABLE, LOS PEQUEÑOS HABITANTES DE CIPOLLETTI Y ALREDEDORES NECESITAN CONOCER EL VALOR DE USAR MAS BICIS Y menos autos!

BUENOS CAMINOS PARA TODOS!

 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Matame despacio



Lunes 16 de mayo, luego de una semana se hace una nueva audiencia, Será la única en estos días hábiles, y encima llegamos tarde pues "Los Aguirre" nos equivocamos de hora. Fueron bien aceptadas nuestras disculpas, pero al congelador por otros 7 días mientras sanan las heridas de tanto control, hasta que amaine la tormenta habrá mas quincenas para donarle a la pacha jurídica. Great System!
Y entonces siento en los hermosos perros que acompañan mi vivir, pienso en la huerta, en los caminos nocturnos de los barrios porteños menos famosos, ahondo en el recuerdo de lo recientemente vivido: el inmediato ahora y la serena pausa de la vida sin grandes tragedias: Salud a aquellos que han vivido un bello y pacífico andar, pues así debería ser para todos; y Pura Vida a quienes lo viven, pues cuanto mas sean, mejor andará el humano. El planeta sin censuras antropologicas pide a gritos un cambio de nuestro paradigma; no juicios ni castigos, no franjas insalvables como humanitarios, no crimenes ni mentiras, nada de eso que nos impide llegar a potenciales superiores...pero casi siempre no hay caso y acometemos sin razón contra lo que sea, contra la palabra, la vida y el espíritu mismo...

-mientras sigamos saltando de guerra en guerra, nadie estará a salvo- me dice Enrique Valentino en la entrevela, con las bardas de fondo y un clima gris constante, como pocas veces el Alto Valle, haciendo la resistencia cíclica en Oniriciclos, pedaleando las cuestas de un hermoso pavimento neuquino, de la mano de las amigas y los amigos que el presente nos ha regalado, y junto a Hoy-el perro- vivimos ahora, cada día en esta vacación del juicio mismo. Doblamos en una esquina de barrio adentro, orillamos el camino guiándonos por el fresco que nos trae el río, todo surge creándose entre amigos y afinidades, el tiempo transcurre en una ociosa paz camino a la tormenta, pues en mi vida, la que bendigo me ha tocado, cada día es un aprendizaje violento para el intelecto y la identificación, universos que consumen al ego, maniatando la conciencia y sometiéndola a esta vida cotidiana, que sabemos, ocupa demasiado espacio.
 

viernes, 13 de mayo de 2016

Mi Papá

El de al lado es mi papá, sabido es. Pero nada se sabe en este entuerto jurídico que este hombre canoso, de paso tranquilo de enfermo cardíaco, ha sido la mayor parte de su vida un lobo estepario, como se suele llamar a sí mismo. Alguna vez me dejó entrever recordando sus años de joven lector, el profundo desequilibrio que se produce entre lo escrito y la vida misma, esto es entre la percepción y la vida dada como real, con los variados matices que la palabra real carga en sí misma.


(Dice Manuel, autor de esta foto: Dos inocentes en manos de la inercia burocrática de la justicia. Personas convertidas en trámites, absueltas o condenadas según dicte el oscuro entramado de los intereses políticos. Un simulacro absurdo. 17 años de impunidad y castigo injusto.)


Juan Carlos tiene un solo pariente cercano, y ese soy yo, quien agarrado de su mano, navego las inescrupulosas aguas del PODER judicial.
Padre es un hombre tranquilo, de gustos simples, fideos con manteca y queso, pollo con tomate y lechuga; siempre un cafecito y la lectura de algún diario. Y ahí va este setentón, circulando la calle cipoleña, desafiando a aquel que juzga con el que dirán, fuente inestimable de mentiras públicas sólo avaladas por opinólogos de turno; él es el viejo Aguirre, el que nunca se fue de la ciudad porque nunca ocultó nada.


El vividor, el adúltero y el no sé cuanto, fueron epítetos que masticó en solitario, y esperó años hasta ser absuelto en el primer juicio para levantar la vista, aguardando que aquellos ramplones acusadores del boca en boca, tuvieran que acallar críticas y vivir y dejar morir. Pero fue entonces que empezó el verdadero mamarracho (2009 sentencia del tribunal superior de justicia de río negro) y entonces el dedo acusador lo empujó a la tristeza de un deja vú cierto, con expectativas de segundo juicio y todo.
Pero ni así el hombre se fue de la capital nacional del femicidio. Y estos últimos 7 años han sido los que mas lo erosionaron, pues hasta entonces supimos jugar la chanchada legal y creímos que el límite de esta injusticia era nuestra absolución...sin embargo... y entonces empezó la caída libre en su salud, donde surfeó dos terapias intensivas en las que parecía irse, pero salió de ellas y acá sigue, renovándole la mirada al día a día.


El año pasado, después de años sin hablar, debido a la malversación de información a la que fuimos sometidos por parte de la mayoría de los medios, mi padre concedió una entrevista a Juan Cruz García, objetivo y notable reportero del Diario Río Negro, quien años atrás, junto a Sebastián Busader, retomaron el grotesco hilo argumental del asesinato de Ana Zerdán. Aquí un fragmento de ese diálogo:


–¿Cómo la recuerda?

Era una mujer muy especial y siempre iba al frente. Tenía un hogar muy humilde en Salta. Era buena mujer y de la nada llegó a ser bioquímica. Ambiciosa. Se buscó las mejores amistades acá y también vivía para los pobres....

–¿Por qué habla ahora?

Lo hago por Juan Manuel. Fui ingenuo. Creí en la Justicia y me demostró lo contrario. Al principio no nombré abogados porque no tenía nada de que defenderme. Y mis amigos policías me decían 'Juanca, buscá a un abogado, te están investigando'.
–¿Tiene miedo de volver a la cárcel?

No tengo miedo porque no tienen nada en nuestra contra. No somos culpables. Buscaron durante un año y pico, me seguían, lo seguían a Juan Manuel. Pero nunca encontraron nada.

–¿Cuál es su hipótesis?

No me lo saca de la cabeza nadie: fue un sicario. No robaron nada y el caso es igual a las otras muertes: la masacre del laboratorio y la de Diana del Frari. Creo que fue por la investigación que hacía Ana, que me enteré después. Desde 1998 hacía estudios sobre muestras de sangre tomadas a los habitantes de Añelo y del El Chañar. Allí el agua podría estar contaminada por metales pesados derivados del petróleo.




Pido que lo dejen en paz, pido que nos dejen de boludear pido demasiado dentro de un país bipolar, pues pido la delgada línea que une al que puede decidir del que tiene que acatar; entonces le hago saber al burocraje que de aquí no nos moverán, pues la Verdad es el mejor de los castillos en el que dos hombres libres pueden vivir puros.

martes, 10 de mayo de 2016

EL fiscal Marcelo Gómez descartó que la huella nos perteneciera...

ATENTOS A AQUELLOS QUE SE ALEGRAN POR NOSOTROS: AÚN SIN PRUEBAS EL JUICIO SIGUE IGUAL! DERECHO AL GUINESS !

El fiscal Marcelo Gómez desestimó ayer la prueba clave que vinculaba a Juan Carlos Aguirre y Juan Manuel Aguirre Taboada con el homicidio de Ana Zerdán tras argumentar que los peritos dejaron en claro que la huella levantada del baño del laboratorio no pertenece a ninguno de los acusados.


Gómez propuso una “convención probatoria” a la defensa ya que aseguró que no quedan dudas que la huella no es de los acusados y afirmó que la fiscalía la desestima como prueba de cargo. La huella era la que fue encontrada en la tapa del inodoro del baño del laboratorio y que generó gran revuelo en el primer juicio que se hizo en 2008 ya que peritos de Gendarmería dijeron que pertenecía a Juan Carlos Aguirre, mientras que colegas del Gabinete Criminalístico de Cipolletti, Neuquén y expertos de Chile aseguraron lo opuesto.

FUENTE ASOCIACION PENSAMIENTO PENAL: http://www.pensamientopenal.org.ar/caso-zerdan-nuevo-comunicado-app/

FUENTE DIARIO RIO NEGRO: http://www.rionegro.com.ar/policiales/caso-zerdan-el-fiscal-descarto-que-la-huella-sea-de-los-aguirre-LG293296

lunes, 9 de mayo de 2016

Resumen juicio 2 al 9 de mayo

Hace una semana pienso como sorprenderlos con lo escrito, pero lo cierto es que la realidad golea, y entonces las imgenes dicen mas que; y pasamos de un día a otro sin que se mosqueé nadie, aún cuando las malformaciones jurídicas estén sentando brillantes precedentes en el escenario del juicio contra los Aguirre Toma 2.                                                                                                                                   Y muchos del àmbito jurìdico se sorprenden por el avasallamiento del Estado sobre el ciudadano (una vez mas); pero para que esto suceda se necesita un ejército de habitantes, que desoyendo el mandato que como ciudadanos pueden honrar, prefieren ser manada en la carrera hacia la burguesía del alma. Juan Carlos y yo podemos jactarnos: jamàs pertenecimos al gremio del empleado estatal y estatizado; somos espíritus libres en este desaparecido albedrío donde pocos hombres osan gozar la independencia como legítima defensa. El primer día de juicio el presidente del Tribunal me preguntó si había terminado mis estudios terciarios, son éstas las preguntas que construyen el magma sobre el cual navegan las generalidades de la ley: ir manso al encuentro con la subsistencia como estilo de vida. "De que vivís?, de que trabajas?" suelen preguntarse las personas, olvidando el fundamento de la vida misma, que es el Ser, y que con todo el desconocimiento que sé llevar al respecto, aún buceo en su búsqueda.



Tal vez por eso, solo por eso. Siento en esta primer semana que todo està dicho, así como corren los cuestionamientos al apoyar cada palabra sobre el tapete de la propia existencia. La duda es inteligencia?, el miedo es cobardía?, que sentimiento me corresponde hoy o mañana en la próxima audiencia en este teatro de la vida?...paso de tanta pregunta amigo lector, pues busco empatía como agua en el desierto, rebalsàndolo a usted que me apoya como puede y desde donde puede, con todos estos dimes y diretes que sino fuera porque suceden en el seno de uno de los grandes Poderes. Cualquiera podría afirmar que esta puesta en escena debía ser levantada de cartelera antes de su patético estreno: esto es un juicio sin acusación de parte, PUAJ!, hasta me aprendí esta frasecita que nada nos dice a los habitantes incultos del mundo de las indagatorias y los expedientes. Leo a decenas de abogados, jueces y actores judiciales varios, enojarse fervorosamente al leer esta historia desde cualquier parte de Argentina, escribiendo su hastío sobre el mismo àmbito que habitan; empatizo con ellos y hasta disiento, pues a veces, detràs de la màscara de imputado, me permito abrazarlos, como si fueran ellos los corderos que se inmolan de por vida, buscando un cambio profundo en el seno del poder judicial. Yo solo soy un actor obligado de estas 17 temporadas y contando, en cambio son ellos, los que eligen esta lucha a favor de otros, esos que fuimos jodidos, como vos o como yo.